miércoles, 18 de julio de 2012

Iglesia de Soutolongo (Lalín). Interior. Pinturas murales (I)

La iglesia de Santa María de Soutolongo se conservan interesantes pinturas murales en el altar mayor, pero un tesoro más importante estaba oculto. La visita efectuada a este templo, en enero de 2006, coincidía con el comienzo de la restauración del retablo barroco. Al retirarlo, quedaron a la vista interesantes elementos, tanto pictóricos como arquitectónicos.

Comenzaremos este periplo por el patrimonio pictórico de Soutolongo con un elemento ya conocido desde antiguo. Se halla en una pared de la sacristía y, según tradición popular, representa a los dueños del pazo de Des, aunque realmente parece evocar la ascensión de Jesús a los cielos.


Detrás del altar mayor aparecen también pinturas murales, aunque en aquel momento no se apreciaban en su totalidad. Cuando se presente la oportunidad deseo acudir otra vez a Soutolongo para comprobar como quedaron, pues estaba prevista su restauración. Ahora muestro un detalle


Asimismo, tras el retablo barroco surgió una estructura, especie de alacena, con decoración datable en el siglo XVI, interpretado como un interesante sagrario pétreo, también policromado





En una próxima entrada trataré sobre las pinturas del altar mayor, las más conocidas, visibles y vistosas del templo.

martes, 17 de julio de 2012

Iglesia de Soutolongo (Lalín). Interior. Detalles.

En el interior de la iglesia de Santa María de Soutolongo, además de las pinturas murales, a las que nos referiremos en próximas entradas, encontramos también multitud de detalles interesantes.

Su vinculación a la Orden de Malta queda reflejada en elementos como, por ejemplo, los plafones de la bóveda de crucería de la sacristía. En uno de ellos figura reproducida la cruz propia de la citada Orden.


También aparece en la puerta de arco conopial de entrada al mismo espacio, la sacristía, en este caso dos, enmarcando una cara humana policromada, posiblemente queriendo reproducir la efigie del impulsor de la obra, el citado Fernando Girón, comendador de la encomienda de Beade.


Al interior también otra ventana de aire renacentista similar a la que se observa desde el exterior.


En el interior del templo destacan cuatro arcosolios. Dos son más modernos, alojando sepulturas y uno de las piedras armeras a las que nos referimos en una entrada anterior.

Los otros dos son de arco apuntado, con decoración típicamente gótica, pero que supongo fueron desmontados y vueltos a armar en las sucesivas reformas de la iglesia. Bajo ellos sendos monumentos funerarios y dos figuras pétreas sobre peana procedentes posiblemente de un altar primitivo (siglo XVI). La vista general es la siguiente:


Imagen del primer arcosolio.


Figura del primer arcosolio, un Santiago Peregrino. Se aprecia perfectamente la concha de vieira en su tocado.


Bajo el segundo arcosolio, un San Pedro portando en sus manos las llaves que constituyen su atributo.


En lo que respecta a las sepulturas, que la tradición popular atribuye a los señores del coto de Des, en la misma parroquia, parecen pertenecer a una etapa anterior del templo, pues por su factura se podrían encuadrar en el siglo XV. Al no tener epígrafe de ningún tipo no podemos aventurar ninguna hipótesis para su identificación, aunque podríamos afirmar sin aventurarnos en demasía que se trata de los monumentos funerarior de un matrimonio de nobles, relacionados, bien con la citada casa de Des o con comendadores de la encomienda de Beade.

Sepultura masculina:


Sepultura femenina:


Y no puedo dejar de reproducir dos elementos decorativos del retablo, dos tallas fantásticas pero que me parece producen una peculiar fascinación: